lunes, 16 de abril de 2012

CÓMO SER ZEN... FRENTE AL INSOMNIO:

¿Al llegar la noche, en lugar de predisponerse a un reposo agradable después de un día de trabajo, se deprime y toma píldoras para dormir? ¿Sabía que en vez de relajar el cerebro de manera natural, este tipo de drogas lo paralizan? Una vez víctima del hábito de tomar pastillas, no podrá recibir su ración de energía universal.
En los viejos tiempos, la gente solía decir: "Si no puedes dormir, vete a la cama y cuenta hasta diez. Cuando acabes empieza de nuevo. Al final, acabarás durmiéndote". Esto es verdad. Cuando alguien cuenta lentamente (sean número u ovejitas), sus ondas cerebrales se calman y puede dormirse. En aquella época, las personas vivían de manera simple y estaban menos cargadas de preocupaciones, así que este método funcionaba. Pero en los tiempos actuales, la gente es más sensible y lógica. Duda más y este método rara vez resulta efectivo.
El insomnio tiene diferentes matices. Puede ser la imposibilidad para quedarse dormido; la interrupción frecuente del sueño; la sensación por la mañana de no haber descansado. Se trata de un síntoma con base profunda de nerviosismo, temor ansiedad, preocupación y depresión. La sabiduría milenaria del Zen ayuda en muchos de los casos. Una persona que puede dormir plenamente, consigue la fuerza que necesita para superar cualquier dificultad. Si quiere estar en forma y vivir una larga vida, practique el estilo zen para reencontrar el sueño reparador.

*  Si quiere levantarse temprano con el espíritu fresco, debe dormir bien. Si desea dormir bien, desde el atardecer tiene que aprender a aquietar su mente, nutriendo su energía con suavidad y gentileza. Recuerde: acostarse y levantarse son un tai chi (armonía y complementación de los opuestos Yin y Yang), no se pueden separa uno de otro.

Según el zen, la noche no es el mejor momento para estar con gente desconocida, visitar nuevos lugares o ir a un concierto. Si durante la noche excitamos nuestros sentidos, por ejemplo, viendo una representación interesante, iremos a acostarnos tarde y también nos levantaremos tarde, con lo que violamos las leyes de la naturaleza. A la larga, no es bueno para la salud.

* Si no disfruta de un sueño reparador, a la mañana siguiente continuará con la rutina de su vida, pero no se habrá restablecido, no habrá recuperado el equilibrio. significa que su cuenta bancaria está descendiendo, y si sigue por ese camino, se quedará al descubierto. En tal caso, su saldo estará al límite, e incluso puede terminar en la bancarrota. De ahí que dormir sea una ayuda natural, sea el Tao... y el Tao es la naturaleza. Tenga siempre presente que el movimiento cíclico natural otorga a la vida un tiempo para descansar.

* Para poder dormir, algunas personas necesitan cansar los ojos, así que se sientan y miran la televisión o leen un libro. Conocimiento zen: si la película o el libro son de mala calidad, y usted es alguien muy sensible, absorberá toda la energía negativa en su sistema mental, como si fuera un alimento pernicioso. ¿Le parece que así se puede descansar profundamente?.

* Si antes de irse a la cama tiene la costumbre de conversar con alguien cuya compañía le resulta desagradable, no podrá evitar una sensación de desasosiego y malestar. Al ir a acostarse transportará esa sensación, introduciendo un elemento malsano en su sistema nervioso, en su corazón y en su mente. Con sabiduría zen encontrará la manera de evitar a esa persona con suavidad, para retirarse a su habitación a descansar. Sin embargo, aunque antes de acostarse cherle con una compañía agradable de cosas que no lo perturben, es mejor hacerlo solo durante un corto tiempo, para poder tranquilizar y serenar la agitación que le produjeron las responsabilidades de todo el día.

* Antes de ir a dormir es necesario propiciar la suave sensación de somnolencia. Es un modo de facilitar el sueño. Si primero adormece lamente, dormirá bien. Pero si se acuesta sin tenerlo en cuenta, su mente no podrá adormecerse, y no logrará conciliar el sueño con rapidez. Si siente sueño y su cuerpo empieza a distender, pero continúa hablando o leyendo, la sensación de sueño desaparecerá. Es mejor permanecer en silencio y quietud.

* En caso de que haya cenado alimentos tóxicos, su sistema nervioso padecerá las consecuencias. Si se alimenta con comida demala calidad, lo afectará de modo especial por la noche, porque en ese momento está más relajado y receptivo. Algunos alimentos pueden hacer que le resulte más difícil conciliar el sueño. Y no sólo son los picantes, incluso la comida demasiado caliente o fría puede exigir un esfuerzo adicional. Para no abusar del cuerpo, es mejor preparar una cena nutritiva que no sea demasiado fría ni caliente. En cuanto al sabor, es mejor que no sea excesivamente picante ni salada. Tampoco es aconsejable beber té fuerte o café antes de acostarse. Por otra parte, la ingestión de frutas cítricas o de cualquier zumo de frutas que contenga un ácido fuerte puede causar una reacción astringente en el sistema nervioso, una especie de tensión que entorpecerá el sueño.

* Al acostarse, lo primero que debe adormecerse es la mente. En cambio, al dspertar, la mente debe ser la primera en desvelarse. Si su cuerpo todavía sigue dormido, debe masajearse la parte posterior de la cabeza. Cuando la energía haya ascendido, el cuerpo logrará despertarse fácil y suavemente.

* No es conveniente que la gente que realiza un trabajo mental durante el día, vaya al gimnasio durante la noche para hacer ejercicios vigorosos. Su sistema nervioso se tensará y le resultará más difícil relajarse. Por la noche son mejores los ejercicios suaves, como dar un paseo por algún lugar seguro y tranquilo, el yoga o el tai chi. Las personas que trabajan mentalmente se enfrentan durante todo el día a actividades de gran responsabilidad, y les resulta difícil dejar de pensar al llegar la noche. Cuando pensamos, la sangre y la energía se concentran en el cerebro, así que es aconsejable moderar la actividad, sin pensar demasiado, para que la sangre se distribuya por igual por los miembros y el tronco.

* Antes de acostarse, sienta muy bien sumergir los pies en agua caliente. Ayuda a dormir plácidamente. Pero justo antes de ir a la cama no es aconsejable ducharse ni lavarse la cabeza ¿Porqué? Porque si no se llenará de energía y no podrá conciliar el sueño.





domingo, 15 de abril de 2012

CONOCERSE PARA CURARSE:

El ser humano tiene en su interior una fuerza curativa que muchas veces desconoce. Una serie de energías que le ayudan a encontrarse consigo mismo como mejor forma de curarse. Es decir, un encuentro interior con marcados objetivos terapéuticos.

Ángela está deprimida. Ya no tiene ganas de levantarse  por la mañana. Sus compañeros de trabajo la irritan., se enfada con facilidad con sus hijos. No encuentra ningún placer en comer con su mejor amiga, el cine le aburre. Dueme mal. Las pocas veces que sonríe a lo largo del día supne una mejoría que apenas le dura. En esos breves instantes, sabe que la energía que emana de esa sonrisa puede dovolverle la ilusión, pero se deja llevar de nuevo por el mal humor, el desánimo, el cinismo. Sin embargo, esa energía que puede curarla está ahí, presente en su interior.
Todos tenemos en nuestro cerebro, en el flujo constante de ideas, en los vaivenes de nuestro estado de ánimo, un amplio abanico de pensamientos y de "energías", una multitud de colores, podríamos decir. Unos nos hacen sufrir, otros nos alivian. Curar a menudo consiste simplemente en permitir que algunas  de estas energías o que ciertos colores, los más positivos, tengan una presencia mayor que las que nos angustian. Un estudio de la Universidad de Toronto (Canadá) sugiere que el tratamiento con éxito de la depresión activa  diferentes zonas del cerebro según se haya utilizado la psicoterapia o antidepresivos. Si se aplica el primero de estos métodos, al localizarse en el interior del cerebro sentimientos relacionados con la dulzura, la calma o la tolerancia dominantes frente a los de sufrimiento causados por una experiencia del pasado, gracias a las imágenes ofrecidas por el escáner PET (tomografía por emisión de positrones) se puede ver cómo se activa principalmente una región del cerebro cognitivo. Es como si a esta región le resultara más fácil mantener un enfoque positivo. Si, por el contrario, es un medicamento lo que nos hace sentirnos mejor nos allana el camino para encontrar esa energía vital que reside en nuestro interior y que a veces pasamos por alto, las regiones que se muestran más activas son las del cerebro emocional, como si éstas pudieran visualizar mejor los colores relacionados con el placer.
Hay pues diferentes caminos hacia la curación. Y poder verlos gracias a este escáner de imágenes funcionales resulta muy tranquilizador. Ya se trete bien de sentimientos aflorados o de energía emanada, en cualquier caso se trata de una parte de nosotros mismos con la que nos reencontramos y que reforzamos. Una parte de nosotros que ha existido siempre. Nos encontramos pues ante un verdadero encuentro interior y, como en cualquier encuentro, debemos saber alimentar esta nueva relación. Como sucede en el amor, hay que aprender a convivir, a respetarse, a enriquecerse mutuamente. Para conseguirlo de forma permanente, no basta simplemente con un súbito descubrimiento o con un único tratamiento  médico. Debemos aprender primero a reconocerlo para llegar a ser vapaces después de mantener este encuentro interior que será el que nos permita curarnos. 

EL PLACER REFORZADO: Existen medios sencillos que pueden ayudarnos a preservar esas zonas del cerebro que pueden reconfortarnos. Cuando nos sentimos un poco más seguros, resulta muy útil buscar en nuestro entorno indicios positivos (un amigo que habla bien de nosotros, una situación que confirma nuestro acierto en una elección) en lugar de entretenernos, con lo que podría seguir sumiéndonos en la duda. El placer, como toda emoción positiva, puede cultivarse de manera consciente. Hay un sinfin de ejercicios espirituales que aconsejan concentrarse en las emociones positivas, dedicarles tiempo para interiorizarlas y prestarles toda nuestra atención. Podemos escoger un recuerdo agradable y concentrarnos en él cuando sintamos que el estrés nos invade. El Dalai Lama afirma: "Intenta cada día tener más emociones positivas que negativas, y te convertirás en un ser humano mejor". Parece que esto es cuestión de práctica...

(Artículo publicado por Dabid Servan-Schreiber, profesor de Psiquiatría)

LA SOLEDAD:

Lo que es determinante es poder estar solo sin sentirse aislado, desconectado del mundo, desamparado. Es lo que Kottler reivindica como "las virtudes del mundo privado".
Esta necesidad de espacio personal parece ser universal y, curiosamente, también tiene sus raíces biológicas; así como la supervivencia de muchas especies depende de un espacio suficiente para sus miembros, también los humanos nos saturamos física y psicológicamente del contacto asfixiante con otras personas.
En definitiva, y como en otras cuestiones esenciales, la fórmula más saludable es la del equilibrio: ni tan cerca que nos sintamos atrapados, ni tan lejos que suframos por el aislamiento.

DESCUBRIR NUESTROS SOPORTES:

Para encontrar y apreciar las ventajas que depara el estar a solas con uno mismo, es necesario tener conciencia de que contamos con una red de apoyos y soportes emocionales, a la que podemos acudir cuando la soledad nos genera ansiedad, aburrimiento, confusión y angustia.
La psicóloga gestáltica Mabel Allerand, suele insistir en este punto: para buscar soportes externos debemos ir hacia afuera, hacia el mundo, para buscar lo que necesitamos y poder volver hacia nuestro interior, hacia los soportes internos.
Es importante poder hacer esto sin disminuir nuestra autoestima. Las personas cn mucho orgullo, desconfianza o temor a los demás, no pueden pedir ayuda sin sentirse disminuidos. Creen que pedir o necesitar es ser menos. Pero esto no es así: todos necesitamos de los otros y reconocerlo ya es algo valioso.
¿Quénes componen nuestra red de apoyos? Básicamente, las personas que nos quieren, que están cuando las necesitamos y harán lo posible para ayudarnos si se lo pedimos.
El matiz inteligente que se requiere consiste en saber que no todas las personas que nos rodean están capacitadas para responder a cualquiera de nuestras necesidades indiscriminadamente. Habrá, por ejemplo, una amiga que siempre está deseosa de prestarnos dinero, pero que jamás nos acompañaría al médico, porque le molesta. El esposo puede ser fantástico para resolver ciertos temas prácticos, pero quizá no sabe calmarnos con un mimo si estamos desbordadas de angustia por ese msmo tema.
¿Qué hacer, entonces? ¿Insistir yendo con el cántaro a la misma fuente, hasta que al final se rompa? ¿O mejor nos damos cuenta de que distintas personas pueden cumplir distintas funciones?

REALIZAR UN MAPA:

Es muy útil hacer un "mapa" de nuestros soportes afectivos. Basta con conocer algunas claves:

*Cuando andamos bajos de autoestima, por ejemplo, no podemos charlar justamente con ese amigo que es exigente y avasallador, sino que necesitamos apoyarnos en alguien que nos valore y nos admire.
*Si estamos confusos, lo ideal es acudir a quien tenga la capacidad de escucharnos sin juzgar.
*Si la crisis es de agotamiento, lo que se requiere es llamar a quien sea capaz de darnos una mano "práctica", para que podamos descansar.
*Cuando andamos escasos de mimos, pensemos quién de nuestros amigos y parientes es más generoso con su ternura.
*Para un "ataque de aburrimiento" pensemos en recurrir a nuestros conocidos más divertidos.

Conviene hacer una lista de las distintas carencias y ve a quién podemos recurrir en cada caso. Es un gran trabajo de autoconocimiento, que a veces resulta incómodo porque puede contradecir nuestra propia imagen de "superman" o "chica 10". Nos vendrá bien darnos cuenta de que eso es solo ilusión: necesitamos a los demás... y tenemos a quién acudir.

"Los mejores apoyos emocionales son aquellos seres queridos capaces de estar con nosotros sin criticarnos, ni intentar que cambiemos nuestros sentimientos.
Dominan el arte de ESCUCHAR."

"Una gran paradoja: se siente menos aislado quien sabe estar solo. Pero para eso, es indispensable saber que necesitamos a los otros en determinados momentos
y circunstancias de la vida."

jueves, 19 de enero de 2012

EL MUNDO DE LOS DESEOS. REFLEXIÓN FINAL

A lo largo de nuestras vidas, todos tenemos deseos. Siempre que pedimos un deseo damos por sentado que, cuando éste se cumpla, nos hará felices, afortunados, seremos más ricos, más valientes, más.... Pero hay que tener cuidado con los deseos ya que, tal vez, no nos den la ansiada felicidad.
¿Y qué ocurre cuando nos damos cuenta de que lo que hemos conseguido no se ajusta a nuestras expectativas? ¿Se pueden devolver los resultados de lo deseado, o nos los tenemos que quedar para toda la vida? ¿Por qué en los cuentos de lámparas mágicas y genios se malgastan tantos deseos? ¿Qué tenemos que hacer para que se cumplan? ¿Y para que no nos decepcionen?

¿CÓMO FUNCIONAN LOS DESEOS?

Sueños y deseos
Aunque muchas veces utilizamos sueño y deseo como sinónimos, existen diferencias entre ambos.
El punto de partida de sueño y deseo es el mismo: nuestra mente. Sin embargo, la vida del sueño se queda ahí, en la mente. El sueño, por definición, está desligado de la realidad, carece de un fundamento que lo haga realizable. Por este motivo, el sueño nos produce placer simplemente con volar libre por nuestra imaginación. El sueño no implica acción ni compromiso personal.
Pero un sueño se puede tornar deseo. Puede ser que un día el sueño no nos haga disfrutar desde la mente. Esto se suele dar cuando hay elementos en nuestra realidad que lo dundamentan, que lo hacen realizable. El diccionario define deseo como "movimiento de la voluntad hacia el conocimiento, la posesión o el disfrute de algo". Por lo tanto, el deseo implica accion y felicidad. El deseo es cambio.

El origen de los deseos
Muchas veces nuestros deseos pueden parecernos irracionales, imposibles e incluso algo ridículos. Pero son nuestros y, por lo tanto, nuestro propio bagaje como personas está influyendo en su aparición. Es decir, existe un lugar de origen del deseo en nuestro cerebro.

Lo que origina nuestros deseos está ligado con elementos de nuestro subconsciente. Por ello, pueden parecernos irracionales. A menudo, esto puede llevarnos a rechazarlos. (...) Y también puede llevarnos a disfrazarlos. ¿Cómo? Escondiendo el deseo aparentemente irracional detrás de otro deseo que nos parece más lógico.

(...) El cerebro puede poner a prueba nuestra sinceridad con nosotros mismos. Porque el hecho es que nuestro bagaje y nuestro subconsciente van a condicionar la formulación de nuestro deseo.

El deseo: individual e intransferible
Cada deseo es individual e intransferible, como lo puede ser una huella digital. Y si no asumimos que el deseo procede del interior de nuestro ser, al intentar hacerlo realidad podemos caer en actitudes que lo pongan en riesgo.

Una de estas actitudes es la de incluir a la gente de nuestro alrededor en nuestros deseos. Aunque coincidamos en el camino, (...) cada uno tiene su propio bagaje en la estructuración del deseo. (...) Pero cuando incluimos a otras personas en un deseo propio, presuponiendo que nuestro deseo es también el suyo, corremos el riesgo de generar conflictos.

(...) A su vez, otra actitud de riesgo es la de formular el deseo de fuera hacia dentro. Es decir, provocarnos la sensación de que el deseo depende más de factores externos que de nosotros mismos.

Los deseos funcionan en red
Tenemos deseos en diferentes ámbitos de nuestra vida: deseos en el mundo laboral (me gustaría ser el jefe), deseos en el aspecto social (me gustaría relacionarme con gente más interesante), deseos acerca de nuestra propia personalidad (me gustaría ser más extrovertido)... También jerarquizamos dichos deseos: unos más importantes, otros no tanto. Al hacerlo, puede ser que decidamos conseguir nuestros deseos por fases... De este modo, conseguir nuestros deseos se convierte en algo lineal.

Pero el hecho es que, en nuestra vida, interactúan en red los diversos ámbitos que la componen. (...) Aunque parezca imperceptible, nuestra vida es dinámica y, cuando movemos una ficha, ese movimiento influye en el resto de fichas.

El deseo es una proyección de futuro
Es inevitable. Cuando tenemos un deseo y nos ponemos a trabajar para conseguirlo, tendemos  a proyectarnos en el futuro. De hecho, es necesario hacerlo porque así visualizamos el deseo como objetivo.

Pero hay que ir con cuidado porque, si nos proyectamos en exceso, alimentamos cada vez más un imaginario, un ideal. ¿Y por qué  esto es peligroso? Porque el diea puede convertirse en un sueño más que en un deseo. Lo  único que existe es el presente, pero podemos perderlo de vista en favor del ideal cada vez más hinchado de imaginación que de elementos realizables que lo fundamenten. A la larga, cuanto más alejado está el ideal de la realidad presente, más peligro hay de decepción final. Y esto es porque, posiblemente, aún consiguiendo el deseo, no conseguiremos el sueño.

Asimismo, vivir en el futuro incrementa sensaciones de impaciencia y ansiedad. Nos gustaría el deseo cumplido YA. Pero la consecución de un deseo necesita un tiempo. Y nosotros no decidimos cuánto es ese tiempo, sino que el deseo dice cuánto tiempo necesita para hacerse realidad. Lo dice desde el presente.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿cómo debemos plantearnos nuestros deseos para conseguirlos y disfrutar con ellos en todo momento?

CÓMO PLANTEAR LOS DESEOS

Desde que formulamos el deseo hasta que lo conseguimos, pasamos por diversas fases mentales que pueden llevarnos a una decepción, e incluso a una desorientación vital. Pero si partimos de una estructuración sincera, sólida e integrada del deseo, tenemos más posibilidades de hacerlo realidad para que nos conlleve felicidad.

Convertir el deseo en objetivo
En el deseo influyen factores de nuestro subconsciente, factores que le pueden dar una apariencia irracional. Pero sólo con el uso de la racionalidad conseguiremos nuestro deseo. Por lo tanto, para realizar un deseo hay que traducirlo en forma de objetivo u objetivos.

El objetivo es un fin, o, según el diccionario, es un "término, un remate, una consumación de algo". Por lo tanto, en este sentido, traducir el deso en objetivo pasa por ponerle una serie de límites, una serie de elementos que puean servirnos para sentir esa consumación.

Por otro lado, el deseo implica un "movimiento dela voluntad hacia...". Pero definir el deseo como objetivo va más allá del movimento de la voluntad. Porque, volviendo al diccionario, el objetivo final es "aquel al que se dirigen la intención y los medios del que obra". La intención es parte de esa voluntad que define al deseo, pero con un rumbo concreto. Los medios son los recursos. Y tener en cuenta los recursos de los que disponemos, ya sean materiales, emocionales, psicológicos, etc., es básico para que el deseo se convierta en algo racional.

¿Todos los objetivos son iguales?
No. Hay diferencias sustanciales.
(...)  El proceso genera continuidad; la finalidad tiene en su raíz la palabra "final" y esto es muy significativo. Por lo tanto, es importante traducir el deseo en objetivo, definiendo, eligiendo, si ha de ser un proceso o una finalidad. En caso de que sea una finalidad, debemos ser concretos, identificarle unos límites.

Definiendo expectativas
Sea proceso o finalidad, una vez definido el deseo como objetivo debemos ajustar nuestras expectativas. Pero no hay que confundirlas con un imaginario, con un futuro ideal.
La expectativa puede entenderse como esperanza de conseguir o realizar algo. La esperanza está ligada a nuestras emociones y al subconsciente. Es decir, está ligada a la vertiente irracional del deseo. Al comprar un número de lotería, siempre existe la esperanza de que toque. A veces, la ilusión es tal que la esperanza es convencimiento y nos vemos a nosotros mismos viajando o haciendo todas las cosas imaginables con ese dinero. Sin más observaciones, disfrutamos de la ilusión, de la esperanza intacta. Cuando luego no nos toca, una pequeña sensación de pérdida se nos instala en el cuerpo... aunque quizá no la reconozcamos públicamnente porque, claro, ¿qué hecho racional nos había llevado a albergar tal esperanza, aparte de comprar el número? Como esperanza, la expectativa a largo plazo se puede entremezclar con el futuro ideal, alejándose de nuestra realidad presente.

Pero también se puede definir expectativa como posibilidad razonable de que algo suceda. Al comprar el número de lotería, sabemos que existe la posibilidad de que nos toque porque todos los números están en el bombo. Podemos tener la expectativa de ser los agraciados, pero es una posibilidad dentro de un contexto. La posibilidad está ligada a la realidad y a la razón; es decir, está ligada al deseo como objetivo. Y por eso debemos definir nuestras expectativas como posibilidades. Sólo así podremos modificarlas o reajustarlas en caso necesario, porque las creamos desde nuestra capacidad de observación del presente y desde nuestra consciencia.

Concibamos un deseo en red
Asimismo, ni el deseo ni las expectativas derivadas debieran considerarse aisladamente. Aunque inicialmente hayamos enmarcado el deseo en una esfera concreta (por ejemplo, la laboral), los cambios, como la vida, son en red.

El hecho de examinar las esferas de nuestra vida en las que pude influir nuestro deseo, nos mantiene ligados a nuestra realidad presente. Después de dicho examen, podremos evaluar si realmente se dan estas influencias, cómo se están dando, etc. Y, por lo tanto, podremos decidir mejor si queremos evitarlas, si queremos reconducirlas o si queremos recibirlas con los brazos abiertos.

Nosotros somos el motor de nuestros deseos
Conseguir un deseo requiere un compromiso con nosotros mismos. Y, ¿cómo nos demostramos ese compromiso? Con una actitud activa, siendo el motor de nuestros deseos.

Ahora bien, ser el motor no quiere decir que conseguir un deseo dependa exclusivamente de nosotros. Debemos analizar qué parte del deseo formulado depende directamente de nosotros mismos y qué parte depende del entorno (mercado, suerte, actitud de socios, etc...) Esto nos permite planificar.

La planificación no es algo cerrado o invariable. La planificación debe ser flexible, debe saber reajustarse en función de cómo se conjugan los diversos factores que juegan en la consecución del deseo.

Evaluación de lo conseguido
Igual que la vida es dinámica, nuestro deseo también lo es. Por ello hay que evaluar desde el inicio del camino para su realización, y no sólo después.
Para evaluar, debemos establecer unos indicadores que nos ayuden a medir cómo está yendo la consecución del deseo. Por un lado, estos indicadores han de ser externos: rentabilidad, reconocimiento social, relación con socios, inserción en mercado, etc.  Pero n podemos quedarnos sólo ahí. Debemos recordar que el deseo nace de nuestro yo interior y viene, casi por definición, acompañado de una expectativa general: la felicidad. Por este motivo, nuestras sensaciones internas también han de ser indicadores para evaluar, para medir la consecución de nuestro deseo, precisamente porque esas sensaciones internas son las que nos van a permitir disfrutar de los elementos externos, como el dinero que pueda ir surgiendo dela consecución de nuestro deseo.

Los deseos siempre pueden cambiar
Aún siguiendo todos estos pasos para estructurar nuestros deseos, siempre puede haber aspectos de presente y de la evaluación que nos puedan inducir a cambiar de deseo. Hagámoslo. El deseo es nuestro.

Otorguémonos el poder de reformular nuestro deseo tantas veces como necesitemos o queramos. Teniendo siempre en cuenta que reformular no es improvisar,  reformulemos sin miedo, sin recriminaciones, y sin sensación de fracaso por no haber conseguido la formulación inicial. Al fin y al cabo,. se trata de nuestros deseos, han de darnos felicidad, y la felicidad es una sensación individual.

(Extraido del libro "CUIDADO CON LOS DESEOS, SE PUEDEN CUMPLIR". Autor: José Martín Gris. Editorial: Integral)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

lunes, 19 de septiembre de 2011

domingo, 18 de septiembre de 2011

LA SOLIDARIDAD HUMANA:

(...) El principio de solidaridad, expresado también con el nombre de "amistad" o "caridad social", es una exigencia directa de la fraternidad humana y cristiana:
Un error capital, "hoy ampliamente extendido y perniciosamente propagado, consiste en el olvido de la caridad y de aquella necesidad que los hombres tienen unos de otros; tal caridad viene impuesta tanto por la comunidad de origen y la igualdad de la naturaleza racional en todos los hombres, cualquiera que sea el pueblo a que pertenezca, como por el sacrificio de redención ofrecido por Jesucristo en el altar de la cruz a su Padre del cielo, a favor de la humanidad pecadora."
(...) La solidaridad se manifiesta en primer lugar en la distribución de bienes y la remuneración del trabajo. Supone también el esfuerzo en favor de un orden social más justo en el que las tensiones puedan ser mejor resueltas, y donde los conflictos encuentren más fácilmente su salida negociada.
(..) Los problemas socio-económicos sólo pueden ser resueltos con la ayuda de todas las formas de solidaridad: solidaridad de los pobres entre sí, de los ricos y los pobres, de los trabajadores entre sí, de los empresarios y los empleados, solidaridad entre las naciones y entre los pueblos. La solidaridad internacional es una exigencia del orden moral. En buena medida, la paz del mundo depende de ella.
(...) La virtud de la solidaridad va más allá de los bienes materiales. Difundiendo los bienes espirituales de la fe, la Iglesia ha favorecido a la vez el desarrollo de los bienes temporales, al cual con frecuencia ha abierto vías nuevas. Así se han verificado a lo largo de los siglos las palabras del Señor: "Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura" (Mateo 6, 33):
"Desde hace dos mil años, vive y persevera en el alma de la Iglesia el sentido de responsabilidad colectiva a favor de todos, que ha impulsado e impulsa todavía a las almas hasta el heroísmo caritativo de los monjes agricultores, de los libertadores de esclavos, de los que atienden enfermos, de los mensajeros de fe, de civilización, de ciencia, a todas las generaciones y a todos los pueblos con el fin de crear condiciones sociales capaces de hacer posible a todos una vida digna del hombre y del cristiano."

sábado, 17 de septiembre de 2011

EL RESPETO DE LA PERSONA HUMANA:

(...)La justicia social sólo puede ser conseguida sobre la base del respeto de la dignidad trascendente del hombre. La persona representa el fin último de la sociedad, que está ordenada al hombre:
"La defensa y promoción de la dignidad humana nos han sido confiadas por el Creador, y  (...) de ellas son rigurosas y responsablemente deudores los hombres y mujeres en cada coyuntura de la historia" (Juan Pablo II)
(...) El respeto de la persona humana implica el de los derechos que se derivan de su dignidad de criatura. Estos derechos son anteriores a la sociedad y se imponen a ella. Fundan la legitimidad moral de toda autoridad: menospreciándolos o negándose a reconocerlos en su legislación positiva, una sociedad mina su propia legitimidad moral. Sin este respecto, una autoridad sólo puede apoyarse en la fuerza o en la violencia para obtener la obediencia de sus súbditos. Corresponde a la Iglesia recordar estos derechos a los hombres de buena voluntad y distinguirlos de reivindicaciones abusivas o falsas.
(...)El respeto a la persona humana supone respetar este principio: "Que cada uno, sin ninguna excepción, debe considerar al prójimo como "otro yo", cuidando, en primer lugar, de su vida y de los medios necesarios para vivirla dignamente". Ninguna legislación podría por sí misma hacer desaparecer los temores, los prejuicios, las actitudes de soberbia y de egoísmo que obstaculizan el establecimiento de sociedades verdaderamente fraternas. Estos comportamientos sólo cesan con la caridad que ve en cada hombre un "prójimo", un hermano (...) El deber de hacerse prójimo de los demás y de servirlos activamente se hace más acuciante todavía cuando éstos están más necesitados en cualquier sector de la vida humana. "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (S. Mateo 25, 40)
(...) Este mismo deber se extiende a los que piensan y actúan diversamente de nosotros. La enseñanza de Cristo exige incluso el perdón de las ofensas. Extiende el mandamiento del amor que es el de la nueva ley a todos los enemigos. La liberación en el espíritu del Evangelio es incompatible con el odio al enemigo en cuanto persona, pero no con el odio al mal que hace en cuanto enemigo.

IGUALDAD Y DIFERENCIAS ENTRE LOS HOMBRES:

(...) Creados a imagen del Dios único y dotados de una misma alma racional, todos los hombres poseen una misma naturaleza y un mismo origen. Rescatados por el sacrificio de Cristo, todos son llamados a participar en la misma bienaventuranza divina: todos gozan por tanto de una misma dignidad.
(...) La igualdad entre los hombres se deriva esencialmente de su dignidad personal y de los derechos que dimanan en ella:
"Hay que superar y eliminar, como contraria al Plan de Dios, toda (...) forma de discriminación en los derechos fundamentales de la persona, ya sea social o cultural, por motivos de sexo, raza, color, condición social, lengua o religión." (S. Mateo 5:43-44)
(...) Al venir al mundo, el hombre no dispone de todo lo que es necesario para el desarrollo de su vida corporal y espiritual. Necesita de los demás. Ciertamente hay diferencias entre los hombres por lo que se refiere a edad, a las capacidades físicas, a las aptitudes intelectuales o morales, a las circunstancias de que cada uno pudo beneficiar, a la distribución de las riquezas. Los "talentos" no están distribuidos por igual.
(...) Estas diferencias pertenecen al Plan de Dios, que quiere que cada uno reciba de otro aquello que necesita, y que quienes disponen de "talentos" particulares comuniquen sus beneficios a los que los necesiten. Las diferencias alientan y con frecuencia obligan a las personas a la magnanimidad, a la benevolencia y a la comunicación. Incitan a las culturas a enriquecer unas a otras:
"¿Es que acaso distribuyo yo las diversas (virtudes) dándole a uno todas o dándole a éste una y al otro otra particular? (...) A uno la caridad, a otro la justicia, a éste la humildad, a aquel una fe viva (...) En cuanto a los bienes temporales, las cosas necesarias para la vida humana las he distribuido con la mayor desigualdad, y no he querido que cada uno posea todo lo que le era necesario, para que los hombres tengan así ocasión, por necesidad, de practicar la caridad unos con otros (...) He querido que unos necesitasen de otros y que fuesen mis servidores para la distribución de las gracias y de las liberalidades que han recibido de mí." (Sta. Catalina de Siena)
(...) Existen también desigualdades escandalosas que afectan a millones de hombres y mujeres. Están en abierta contradicción con el Evangelio:
"La igual dignidad de las personas exige que se llegue a una situación de vida más humana y más justa. Pues las excesivas desigualdades económicas y sociales entre los miembros o los pueblos de una única familia humana resultan escandalosas y se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y también a la paz social en internacional." (Concilio Vaticano II)

lunes, 15 de agosto de 2011

When You Believe

EL ARTE DE VIVIR EL TIEMPO (II):

-Enfermos de estrés: Una mala relación con el tiempo es una de las causas de este problema tan extendido hoy día. Pero, cuidado, el vocablo se utiliza ahora en exceso. ¿Qué es? Lo redescubrimos, buscamos sus efectos, positivos y negativos, y hallamos soluciones.
El estrés es vida, dicen unos, nos permite mantener el equilibrio frente a los acontecimientos. El estrés es muy perjudicial, dicen otros ¿Quién se equivoca? Ninguno. Es ambas cosas.
Convertido en un problema muy extendido, ha entrado de golpe en nuestras vidas sin pedir permiso y, sobre todo, sin tarjeta de presentación hasta el punto de que, junto a la ansiedad, empleamos su término en exceso.
Como señala Miquel Casas en Vivir bajo presión (Ed. Océano), "este vocablo se utiliza ahora como reclamo publicitario para un sinfín de artilugios y de fármacos de acción poco específica. Si nos sentimos estresados, parece suficiente entrar en un hipermercado para encontrar la solución: almohadas antiestrés, plantillas relajantes, ambientadores reductores de estrés... El uso indiscriminado ha acabado por convertirlo en poco más que sinónimo de prisa, fatiga o agitación".
Olga Rubio, psicóloga y directora del centro de relajación y fisioterapia Eutrés, en Madrid, opina igualmente que "estrés y ansiedad son palabras muy manidas, lo que repercute negativamente, porque muchas personas no saben bien lo que es. Es muy importante saber que no son malos. No es algo que tengamos que quitar de nuestras vidas, sino que tenemos que apender a gestionar".
-Tiempo para no hacer nada: ¿Qué significan exactamente estos dos términos? ¿Son lo mismo? "Son dos términos muy cercanos -aclara Juan José Miguel Tobal, catedrático y director del máster de Ansiedad y Estrés de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid-. El estrés es un proceso de adaptación con tres fases: una de alarma, cuando ante una nueva situación el individuo pone en marcha los mecanismos psicológicos y fisiológicos necesarios para adaptarse a esa nueva demanda; otra de resistencia, si la causa que genera el estrés continúa; y una más de agotamiento, si se mantiene, que es cuando surgen los síntomas negativos. En esta fase se puede desencadenar una reacción de ansiedad, una emoción que surge ante algún tipo de amenaza".
El estrés, más asociado con el cansancio, no tiene por qué manifestar ansiedad, pero sí otras emociones como alegría, enfado o tristeza. Además, puede venir provocado por diferentes situaciones positivas o negativas, como tener un ascenso o casarse, mientras que la ansiedad se produce por situaciones amenazantes, al menos así las percibe el individuo, como ver una araña, vivir una tormenta o estar en la oscuridad. En opinión de Rubio, como el estrés, "la ansiedad tampoco hay que eliminarla. Gracias a ambos  "me pongo las pilas", lo malo es cuando se hace crónico o alcanza niveles elevados".
El problema es que hoy día ese "estar con las pilas puestas" continuamente parece obligatorio. Rubio considera que "esta sociedad lo fomenta porque está mal visto no hacer nada. Sin embargo, necesitamos tiempo para nosotros o sencillamente para no hacer nada. Hay mucha gente que no disfruta del momento, de las pequeñas cosas...". Juan José Miguel Tobal recuerda que hay varias hipótesis sobre el aumento de casos de estrés: "Algunas tienen que ver con los estilos de vida, vivimos en un mundo que nos exige ser cada vez más competitivos. Otros piensan que lo que falla es la capacidad de resistencia de los individuos".
El estrés no hace distinción de sexos. Repercute igualmente en hombres y mujeres y los organismos reaccionan igual ya sea por una situación positiva o negativa. La clave es gestionar los recursos para que no se haga crónico y traiga las consecuencias negativas que hace que enfermemos y estemos agotados física y psíquicamente. Ese agotamiento trae síntomas como problemas de concentración, preocupaciones anticipadas, taquicardias, problemas de sueño y sexuales, dolores de cabeza, contracturas, tics y conductas de evitación.
-Una peligrosa espiral: En el entorno laboral, éstos síntomas conducen a la pérdida de productividad, problemas serios de salud y bajas médicas. Un subtipo de estrés laboral, el síndrome del trabajador quemado, tiene, además, unos síntomas muy característicos. Juan José Miguel explica que "tiene que ver fundamentalmente con trabajos de cara al público. Tras un periodo, las personas sufren pérdida de iniciativa laboral, sienten fatiga emocional, cierta despersonalización, la tendencia a tratar al usuario como un objeto y a distanciarse".
Si el estrés persiste sin buscar solución es fácil entrar en un peligroso círculo hallando en el alcohol, el tabaco o algunos alimentos con funciones estimulantes o tranquilizantes, o acelerando nuestro ritmo y durmiendo menos, en un intento de ganar tiempo. Esos remedios son, a la larga, perniciosos. De ahí la importancia de atajar el problema cuanto antes. Cuando advirtamos que afecta a nuestra vida de manera prolongada, cuando nos sintamos desbordados, debemos poner remedio.
-Poniendo remedios: Como explica Rubio, "cuando vea que se levanta cansado/a, que le cuesta enfrentarse al trabajo, que ve cambios en su estado emocional, debe plantearse que tiene un problema".
Altos niveles de estrés requieren ayuda psicológica. La directora de Eutrés señala que "se dan habilidades para no interpretar las situaciones como estresantes, habilidades para aprender a solucionar problemas y no verlo todo negativo".
En casos de estrés y ansiedad se suele emplear una combinación de tres grupos de técnicas, como indica Juan José Miguel Tobal: "Las dirigidas a desactivar al sujeto, relajación; las cognitivas, para promover un cambio de aptitud en la forma de afrontar las situaciones, y las conductuales, que enseñan a actuar de otra manera".
Estrés y ansiedad se han convertido, sin duda, en males de nuestro tiempo. Juan José Miguel considera que "tenemos muchos más conocimientos del mundo, pero nadie se ha preocupado por enseñarnos cómo sentir y expresar nuestras emociones. En estos 2.000 años no hemos avanzado nada en ese aspecto". Cambiar, sin embargo, es posible y  está en nuestras manos. "Si para enfrentarnos a nuestro primer trabajo nos preparamos, ¿por qué no nos preparamos, prevenimos, ante otras cosas?", se prengunta Rubio. El problema surge de nuevo por la mala relación con el tiempo y con nosotros mismos. "Vamos tan acelerados que nos planteamos hacia dónde queremos ir", añade.

EL ARTE DE VIVIR EL TIEMPO (I):

-En busca del tiempo perdido: Vivimos gobernados por los relojes, con la sensación de que cada vez corremos más y cada vez tenemos menos tiempo, esa materia vital que nadie nos ha enseñado a manejar. Poniéndolo a nuestro servicio volveremos a ser dueños de nuestras vidas.
"Conoce el verdadero valor del tiempo: cógelo y disfruta cada momento de él". La reflexión del Lord Chesterfield en el siglo XVIII sigue vigente hoy. Ya los griegos diferenciaban entre chronos, el tiempo de calidad. Séneca meditaría también sobre este concepto. "Todas las cosas nos son ajenas; sólo el tiempo es nuestro".
Nos cuesta creer al filósofo romano cuando pocos nos consideramos dueños de nuestro tiempo. Vivimos gobernados por los relojes.
Ya nuestros antepasados se guiaban por los relojes de sol, de agua (las clepsidras egipcias medían el tiempo por la noche; eran unas vasijas con agua que salía por un orificio a una velocidad determinada y en un tiempo fijo) o de fuego (los romanos usaban velas que marcaban las horas).
El concepto del tiempo ha sido un misterio desde la antigüedad. Newton, Kant o Eintein invirtieron mucho tiempo en estudiar precisamente eso, el tiempo, pero no es nuestra intención "bucear" en la física ni en la metafísica, sino reflexionar sobre nuestro tiempo, ése que Jean-Luis Servan-Schreiber define en El nuevo arte de vivir el tiempo (Ed. Paidós) como "vida". Y propone un ejercicio para demostrar su importancia: "Haced la prueba con cada una de estas frases: no hay tiempo para..., utilizar bien el tiempo, perder el tiempo, voy a dedicarle tiempo... Poner vida en lugar de tiempo es convencerse de que es exactamente la misma cosa". Éste es el objetivo de este artículo-dossier, aliarnos con nuestra vida, con nuestro tiempo, para alcanzar una existencia más serena.
-Malgastemos el tesoro: José Ballesteros, autor de El reto (Ed. Belacqua) y director de la empresa de desarrollo personal VESP (www.actitudenaccion.vesp.com), considera que "el tiempo no depende de nosotros. Es el recurso más democrático porque todos tenemos 24 horas, pero lo que sí depende de nosotros es cómo utilizarlo". Para Serva-Schreiber; "dominar el tiempo es dominarse a sí mismo". En nuestras manos está, pues, no ser enfermos del tiempo, ésos que se sienten obligados a hacer todo hasta el punto de perder el sentido de la realidad.
Paradójicamente disponemos de mucho más tiempo que nuestros antepasados. Vivimos más años, la tecnología nos ayuda y tenemos más días de vacaciones. Nunca antes habíamos podido disfrutar de tanta dosis de vida; sin embargo, cada vez nos ahoga más la sensación de falta de tiempo. Fernando Trías de Bes, autor de El vendedor del tiempo (Ed. Urano), cuyo protagonista vende miutos de tiempo envasados, recuerda cómo "Franklin, el inventor del pararrayos, estimó que, tal como avanzaba la técnica, a finales del siglo XX se trabajaría sólo tres horas semanales. Lo mismo se dijo cuando surgieron las lavadoras o el e-mail, pero a medida que podemos tener una liberación de tiempo nos creamos otras ataduras".
-Un momento de reflexión: Efectivamente tenemos un 7% más de tiempo que antes, pero queremos realizar un 20% más de tareas. Antes era suficiente con satisfacer las necesidades más básicas, mientras que hoy no somos capaces de seleccionar tantas opciones como tenemos. "Nuestros deseos crecen con mayor rapidez que el tiempo que tenemos para satisfacerlos -recuerda Servan-Schreiber-. No busquemos en otra parte la raíz profunda de nuestra sensación de falta de tiempo".
Trabajo, atasco, niños, tareas del hogar, ocio... sentimos que nuestras vidas están teledirigidas y pasamos la vida corriendo en un intento de ganar tiempo al tiempo. Obviamente, no lo conseguimos. Publio Siro ya lo apuntó: "El tiempo de la reflexión es una economía de tiempo", pero parece que desde la época romana no hemos avanzado nada. No reflexionamos. "La sociedad no nos invita a que nos paremos -denuncia Ballesteros- y es un gran error. Tenemos que reflexionar sobre el viaje más importante de nuestra vida. Si no tienes objetivos, ¿cómo vas a saber qué elegir?".
"El único tiempo que puedes controlar es lo que hagas en tu agenda de 24 horas -añade Ballesteros-. Tú decides tus horas de descanso, de sueño e incluso de oficina, porque puedes decidir cómo organizarte". Frente a la espiral del tiempo la solución pasa por renunciar y priorizar.
(...) Lo primero que tienes que hacer es reconocer dónde estás, actuar en los asuntos significativos y eliminar todo lo que te está quitando tiempo de otras actividades. Preocuparse por algo no implica progresar en ello. Generalmente, existe una relación inversa entre las preocupaciones que tenemos en mente y lo que en efecto hacemos por resolverlas". "Haz tantas cosas como puedas o quieras y estate en paz con las que aún no has hecho".
En opinión de  Trías de Bes es imprescindible "tomar conciencia de a qué quieres dedicar tu tiempo, pner prioridades, saber decir "no" y ser valiente, porque pueden verte como un bicho raro por no haber visto la última carrera de coches". También es importante "reservarte tiempo para tí". Ballesteros recomienda "crear el hábito de estar solo un rato al día. Parar un momento para decidir dónde voy y cómo voy. Si una vez al día es muy complicado, empieza por una vez al mes".
-Reaprender a vivir:  Para el director de VESP, la clave está en "tomar conciencia de que yo soy el dueño de mi vida, ni mi jefe, ni mis padres, y pararse a pensar: ¿estoy dispuesto a disfrutar la responsabilidad de mi única, individual y maravillosa vida". ¡Pues adelante!.
Elegir lleva riesgos y responsabilidades, pero a la larga es siempre grato. Tú, lector, ya has elegido. Te has dado unos minutos para tí, para leer y para reflexionar. Has sabido encontrar tiempo, mejor dicho, has aprendido a concedertelo. En una época en la que vivimos inmersos en una carrera diaria, la tuya es una actitud casi heroica. Has dado el primer gran paso para disfrutar de una vida plena porque, como reflexiona Servan-Schreiber; "el dominio del tiempo tiene dos objetivos. El más evidente es ser más eficaz. El más rico y raro es aprender de nuevo a gozar del instante con aquella intensidad que conocimos, a los seis años, ante aquel rayo de son que venía a calentarnos la mano en un sotobosque saturado de olor a pino".

"No es el tiempo el que nos falta. Somos nosotros quienes le faltamos a él" (Claudel)

domingo, 14 de agosto de 2011


¡ATRÉVETE A DECIDIR TU PROPIA VIDA!

El toque de atención se lo dio un camarero del bar donde acudía asíduamente a tomar un café. Nadie más en el bar; el camarero dejó de fregar el suelo para servirle su cortado de rigor, que David se bebía solo, mirando a ninguna parte. Ni se daba cuenta de que el camarero tenía su mirada puesta en él cuando escuchó su voz: "Usted sufre mucho, ¿verdad?". David cuenta que en ese momento pasó algo en su interior, recuerda unas intensas ganas de llorar y que salió a la calle como en medio de un ahogo, como si no hubiera suficiente aire en el mundo. Se aflojó la corbata, pero ni aún así. Así que poco después decidía desembarazarse de la corbata, el traje y el personaje de éxito profesional que le acompañaba a todas partes, como una armadura oxidada del caballero que ya no quería ser. Su vida cambió. Y poco después publicaba un libro sobre la (r)evolución interior.

La revista Psicología publicó esta entrevista con el autor de este libro David Martí Martinez:

-El ser humano está en continuo cambio. ¿Cuál es la (r)evolución que usted propone?
Para mi, la auténtica revolución consiste en asumir que puedes ser el auténtico protagonista de tu vida, y serlo. Tú puedes llegar adonde quieras, pero sólo lo puedes decidir tú. Detente un momento, piensa y elige: puedes quedarte donde estás, o bien modificar algunos patrones y seguir por el mismo camino, o incluso parar y cambiar de dirección.
-Pero esa lucidez mental no siempre es tan fácil...
No, ni la lucidez ni el proceso. Porque habrá que ponerle valentía y esfuerzo. Pero tampoco es tan difícil. En la vida hay pocas verdades fundamentales, no tenemos que inventqar nada nuevo, sólo hacer el esfuerzo y recordar. Recordar quién eres y qué deseas en tu vida, tu propósito. Y empezar a desembarazarte de los condicionamientos, de los motivos que no te pertenecen. Te sentirás mucho mejor. El escritor Julio Cortázar dice que no hay revolución que no desemboque en la alegría. Y yo estoy de acuerdo.
-Usted mismo: sólo se decidió a hacer el esfuerzo y cambiar cuando el camarero le dijo: "Usted sufre mucho ¿verdad?". ¿Hay que sufrir para cambiar?
Ese buen hombre me abrió la caja de Pandora, y nunca se lo agradeceré lo bastante. Mi propuesta ahora es: abre tú también tu caja de Pandora. Vas a encontrar cosas que te gustan y muchas que no te van a gustar. Pero a partir de ahí, que lo que hagas sólo dependa de tí. Quizás vas a sufrir, sí, pero de todas formas ya estás sufriendo, sólo que no lo quieres ver por una pura cuestión de comodidad. A veces necesitas una experiencia potente para reconocer que no vas por el camino, y suele venir acompañada de mucho sufrimiento.
-¿Ese fue su caso?
Sí, yo sufría mucho antes, durante el cambio y hasta que dije basta. Antes de que me diera el toque el camarero, siempre tenía algún problema de salud. Hasta que dije: por aquí no sigo. En realidad, el libro lo escribí para mí. Me ayudó a salir de la emboscada donde estaba, a explotar, a liberarme. Antes me vestía de traje y corbata y trabajaba para una gran corporación catalana, y aún me persiguen algunas compañías para que forme parte de juntas directivas, pero yo ahora sólo quiero dedicar mi vida a compartir, a acompañar, a recordarte que tú puedes hacer lo mismo. Y tú puedes ser el ejemplo para otras personas,...
-Esta crisis mundial, esta forma de sufrimiento colectivo, ¿puede conducir al ser humano a hacer un cambio profundo, una (r)evolución? ¿De qué tipo?
No tenemos otra alternativa. Lo que pasa fuera es un reflejo de lo que está pasando dentro. Si la humanidad estuviera sana, no podría actual de la forma tan irresponsable y egoísta en la que ha venido actuando, consumiendo como si tuviera decenas de planetas a su disposición, produciendo desigualdades extremas que permiten la muerte de la mitad de la población mientras la otra mitad derrocha lo que tiene y se ahoga en un vaso de agua. Ha llegado el momento de parar y cambiar el rumbo. Para actuar, muchas veces hay que llegar a un punto de no retorno, y creo que estamos en uno de esos momentos. Pero el cambio social sólo es posible si se da una auténtica transformación individual, un cambio de conciencia. Y yo creo que estamos en ese momento. Cada vez hay más gente "despierta", menos robótica.
Tiene que haber un cambio de paradigma, radical.
-¿Y usted cree que se está dando a nivel generalizado, mayoritario al menos, ese cambio?
Generalizado, quizás todavía no. Creo que estamos en un momento de máxima dualidad. Por una parte, en las crisis hay mucha gente que se hace más egoísta, se cierra más, con un sentido equivocado de supervivencia y el lema de "yo paso de todo". Y, por otra parte, hay mucha gente que se hace más sensible y pasa a una acción comprometida. Se podría decir que es uno de esos momentos en que, emocionalmente hablando, los ricos son más ricos y los pobres de espíritu más pobres.
-Esto me hace pensar en unas imágenes en internet en las que un perro empujaba a otro perro muerto en la carretera, lejos de los coches y a un lugar seguro, protegiéndole cuando alguien se acercaba a ayudarle. Los conductores pararon sus coches en medio para hacer fotos de una escena de amor y generosidad tan potente.
Igual es que estamos muy necesitados de amor. Quizás necesitamos más noticias como ésta y menos cifras de muertos y guerras. Las aberraciones de violencia de la especie humana ya no nos impactan, las vemos en la televisión mientras comemos sin pestañear, tan embrutecidos estamos; pero las escenas de amor sí que nos impactas y nos conmueven. Fíjate: la especie humana, tan evolucionada, detiene su ritmo acelerado hacia su trabajo y los negocios para inmortalizar esta muestra de generosidad, de amor incondicional de unos animales. Eso me hace pensar hasta qué punto estamos necesitados de amor, y por eso nos conmueven escenas como éstas.
-En su libro habla de la necesidad de desacelerar y parar.
Es que vamos todo el día corriendo detrás de una zanahoria y, cuando nos preguntas que por qué corremos, a menudo respondemos "no sé", pero se nos pasa el día corriendo y con cara de pocos amigos, a la defensiva, en pie de guerra.
-También dice en su libro que las personas estamos cada vez más enfadadas sin motivos concretos. ¿Qué nos causa ese mal humor?
Que seguimos empeñados en estar donde no tenemos que estar y en actuar como ya no tenemos que actuar. Nuestro mundo está cambiando a una velocidad vertiginosa,  y nosotros empeñados en seguir actuando igual. Eso nos hace vivir con  una frustración tal que genera enfado, rabia, ira y mucho miedo. Tenemos miedo a perder la identidad propia, la que conocemos, con el cambio.
-Hablemos de la alternativa. Si se puede estar de mal humor sin motivos, ¿también se puede estar feliz sin motivos? ¿Cómo?
Esforzándonos por averiguar nuestro propósito personal y haciéndolo realidad; de otro modo, siempre estaremos arrastrando ese sentimiento de frustración.
-¿Y cómo se hace eso?
Lo primero es identificar nuestro propósito o propósitos por medio de las "preguntas inteligentes", y no me refiero a una inteligencia de tipo intelectual, sin a buscar las preguntas que nos mueven realmente; en mi libro pongo algunos ejemplos. En el transcurso de esta exploración, vas vaciando tu mochila de condicionamientos, huellas genéticas, frustraciones, sueños olvidados; vas vaciando, y a medida que vas quitando peso fuera, vas dibujando una sonrisa.
-¿Cómo perciben los demás que estamos empezando a cambiar, quizás nos ven más felices, más relajados...?
Empiezas a hacer lo que quieres hacer a partir de lo que tienes; cambias el "pobre de mí" por una palmada de ánimo y felicitación, por ser capaz de hacer lo que estás haciendo y de conseguir lo que vas a conseguir.
Y entonces la gente empieza a preguntarte que por qué te ríes tanto, de qué te ríes, y tú respndes que de nada. Eres feliz sin motivos, por el único Motivo, en mayúsculas, de estar vivo por fin, porque estás viviendo tu propia vida.
-Y así es como se conquista la sonrisa; la sonrisa sin motivos.
Yo reivindico el buen rollo y a la buena gente.
-¿En qué consiste la ley de la atracción? ¿Cómo podemos hacerla funcionar a nuestro favor?
Si estás mal, lo que no quieres es lo que tienes ahora; y seguir haciendo lo mismo sólo te atraerá más de lo mismo, eso es lo que estás atrayendo. También atraes más de lo mismo cuando te quejas; hay que cambiar el "no quiero que..." por el "quiero que..." o "he conseguido..." A lo que das presencia en tu mente es lo que atraes, así que mejor dar presencia a lo que quieres obtener y no a tus quejas o miedos. El miedo atrae, lo mismo que el deseo. Tú decides lo que quieres, darle nombre y piensa en ello. Así empieza a tener presencia en tu vida.
¡Y ve a por ello!.
-Parece que lo que duele es más visible y por eso se pone más atención en lo que no deseamos.
Eso es un error, porque la atención atrae lo mismo que la intención. Dejemos de poner atención en lo que no queremos o no nos gusta. Definimos al mundo y a las demás personas con gafas sucias. Cuando las limpies, verás colores y luces que te parecerán nuevos y te fascinarán, pero siempre han estado ahí. El problema es que muchas veces nos han enseñado que "la vida es un asco" o que "no te puedes fiar de nadie" o que "la gente no puede cambiar", y nos lo hemos creído. Pero tenemos que quitarnos esas gafas, que no son nuestras, y decir: déjame buscar mis verdades y tener mi propia visión del mundo. La mía.


Rafael Conde El Titi - Liberate

viernes, 12 de agosto de 2011