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viernes, 22 de enero de 2010

AMAR A UN SER HUMANO

Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni siquiera en sí mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la vida.
Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin pretender modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza de abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su propio camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su verdad interior por sí mismo, a su manera; apreciarlo sin condiciones, sin juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por ser quien es, no por cómo tu desearías que fuera; es confiar en su capacidad de aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.
Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte infenso, sin poses ni caretas, revelando tu verdad desnuda, honestra y transparente; es descubrir frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables; permitirle que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus deseos y necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es expresar tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas; es disfrutar del privilegio de ser tú mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento alguno, y en esta forma, irte encontrando a tí mismo en facetqas siempre nuevas y distintas; es veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con la mirada cristalina, "este soy, en este momento de mi vida, y esto que soy con gusto y libremente, contigo lo comparto... si tú quieres recibirlo".
Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de desarrollo personal; es creer en él cuando duda de sí mismo, contagiarle tu vitalidad y tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando flaquea, animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se siente débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura cuando algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha; es compatir en el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni obligaciones impuestas, por la espóntánea decisión de responderle libremente.
Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir su ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede o no desea; es agradecerle a la vida el prodigio de su existencia y sentir en su presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana, una incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el último que puedes compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan intenso y tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano, haciendo que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.
Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente a través de su mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y delicada, de tu abrazao vigoroso, de tus besos, con palabras francas y sencillas; es hacerle saber y sentir cuánto lo valoras por se quién es, cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que aquellas que él mismo desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que su desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad de dar todo el fruto que podría; es desvelar ante sus ojos el tesoro que lleva dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una experiencia más rica y más llena de sentido.
Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios límites y mantenerlos firmemente; es respetarte a tí mismo y no permitir que el otro transgreda aquellos que consideras tus derechos personales; es tener tanta confianza en tí mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo si ofender al ser querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo con aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y aceptar los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los caminos divergieran sin remedio, amar es capaz de despedirte en paz y en armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los tesoros compartidos.
Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona; es percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como una expresión del hombre, como una manifestación palpable de esa esencia trascendente e intangible llamada "ser humano", de la cual tú formas parte; es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la naturaleza humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus limitaciones; apreciar tanto las facetas luminosas y radiantes de la humanidad, como sus lados oscuros y sombríos; es amar la auténtica naturaleza humana, tal como es, y por tanto, es amarte a tí mismo y sentirte orgulloso de ser una nota en la sinfonía del mundo.
LO CONTRARIO AL AMOR.....ES EL MIEDO
(Dedicado a las personas que se han olvidado de amarse a sí mismo y a los demás)

domingo, 23 de agosto de 2009

EL AMOR:

(Autora: Alicia Enguidanos Sanchis)

El Amor es como una gota de agua en un cristal,
es un paseo largo sin hablar,
es una fruta para dos.

El Amor es un espacio donde no hay lugar para otra cosa
que no sea amar,
Es algo entre tú y yo.

El Amor es soñar oyendo una canción.
El Amor es besar poniendo el corazón.
Es perdonarme tú y comprenderte yo.

El Amor es parar el tiempo en un reloj,
es buscar un lugar donde escuchar tu voz.

El Amor es crear un mundo entre los dos,
es perdonarme tú y comprenderte yo.

El Amor es una boca con sabor a miel,
es una lluvia en el atardecer,
es un paraguas para dos.

TEAM HOYT:

(extraido de su página web Team Hoyt)
Team Hoyt (Equipo Hoyt) es un equipo de deportistas un tanto especiales formado por un , Dick y Rick Hoyt, que son padre e hijo.

Hasta aquí todo normal, pero la pecurialidad es que Rick, el hijo, sufrió parálisis casi total por culpa de un parto complicado. Puede entender las cosas ya que su cerebro funciona, pero no puede hablar ni moverse por si solo.

Su gran deseo de joven fue participar en una carrera en honor a un deportista local que había quedado parapléjico en un accidene, pero lógicamente él no podía competir, por lo que su padre empujó su silla durante toda la carrera. Fue entonces cuando empezó el Team Hoyt.

A partir de ese momento han seguido compitiendo en triatlón y competiciones de ciclismo, natación y maratón y sus hazañas no pasan por alto a la gente cuando les ve. Sus motivaciones son, por parte del hijo, sentirse feliz y olvidarse de sus problemas, y para el padre, como es lógico, es que su hijo sea feliz, por lo tanto forman un equipo perfecto. Es realmente conmovedor.

En el vídeo se puede ver una de las carreras, un triatlón de la Iron Man (3,8 km de natación, 180 km de bicicleta y una maratón –42,195 km), el padre para mí es el que se merece todos los méritos, porque con 60 años hacer lo que hace…en fin. Increíble.

He de reconocer que he llorado viéndolo. Lo juro.